martes, 22 de enero de 2013

Siempre que Calila se hace bola

Siempre que Calila se hace bola le da por caminar por este mundo (el suyo). En los últimos tiempos ha perdido la ansiedad vital que le impedía el sueño y se ha sentido tranquila, feliz, aburrida. Hoy es una noche especial y mañana tendrá ojeras y habrá paseado por su casa detrás de tantos días.

¿Calila, qué pretendes?
Habla lo que piensas,
levántate cinco minutos antes,
evita tus reflujos estomacales,
cría fuerza.
Existe un camino medio entre la ansiedad y la ceniza. ¡Quédate ahí!

martes, 17 de abril de 2012

En estos días de cronopios en los que me choqué con la tortuga:


Tortugas y cronopios

Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural.
Las esperanzas lo saben, y no se preocupan.
Los famas lo saben, y se burlan.
Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.


Julio Cortázar

sábado, 14 de abril de 2012

Reencuentro

Pensé que a nunca volvería por aquí.
Te habías quedado en la parte trasera y hasta te miraba con cierto aire de superioridad
desde una supuesta madurez.
Y sin embargo, ayer me fluían las palabras y hoy las tengo que pedir, revolverlas y pensarlas
para decirme a mí misma que digo algo.

Y ahora rompo las líneas en verso para disimular el vacío verbal.
Reencuentro: encuentro de dos cosas que chocan una contra otra.

Calila, no sé si vendré a verte (hoy me diría que sí), pero ya siempre te voy a querer desde abajo.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Cumploaños

La manía de contar los ratos y de hacer recuentos y balanzas.
Esta vez me he perdido en mi propia memoria, pero es cierto que es la fecha la que me trae hasta aquí, si no hubiera vuelto a dejarme llevar por la pereza y la insatisfacción con esta tortuga.

¿El resultado? No tengo ni idea.
A veces me abrió un camino,
me sirvió de escape,
mucho de ejercicio literario
y siempre apareciste en momentos de ganas.

¿El resultado? Una nebulosa arriba.
Así me gusta: las nubes siempre por encima de mi cabeza.

FELICIDADES

sábado, 10 de octubre de 2009

La marea baja


Busqué la pingüinera por todo el mar argentino -desde el final del mundo hasta Península Valdés-, pero no aparecía por ninguna parada y los leones marinos (o elefantes o lobos) no tenían ganas de orientarme. Estaban agotados de retozar y después de unos meses se volvían al agua.


Subí al país en el que vive Huanakauri (aunque realidad volvía) y crucé otro y seguí subiendo y hacía más calor, pero ni rastro de ellos.


Superado los espejismos de cormoranes y con la marea más tranquila, hoy tengo que reconocer que la pingüinera no existe y que todo fue producto de mi imaginación mentirosa.


Ya dejo de marearme.
Ya no soy un coatí carroñero.
Ya lo que espero da vueltas hacia un lugar.
Giran otros días
y este invierno tengo calor.


Desde diversos modos del mundo sonaron señales para animar su paso
para que ponga más letras
y vivir bien
como si tuviera un caparazón con ventanas y cobertura
y siempre las ganas revueltas.


Y detrás de todos esos bichos miraba Lauritrón.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Todo está dando vueltas


Hay una primera vuelta a la realidad y, a partir de ella, el resto se deja fluir:


Después de escapar hasta el final del mundo, la tortuga recuperó su caparazón. Creo que lo encontró en el mar de Ushuaia, allá entre la isla de los cormonares y el faro Les Éclaireurs, aunque en realidad pudo haberlo hecho en cualquier momento de ese viaje necesario.


No sabe muy bien con qué ratos quedarse, pero el caso es que se vuelve a gusto de esa tierra y con ganas de regresar y con la certeza de que la pisará muy pronto, aunque tal vez eso nunca suceda. Y lo sabe, pero qué más da, le importa la sensación.


Al venir no llega realmente, sino que se escapa a una isla, se aprovecha del caparazón, de la luz de ese faro lejano, y se permite el lujo de no ver nada, de quedarse quieta, de desconectar. Se cierra por vacaciones.


Pero todo está dando vueltas y con la concha nueva a la espalda va a volver al mismo sitio del que partió hace unos meses. Las obras se reanudan y ahora está escarbando entre los escombros ganas diferentes para construirse su nueva casa.

martes, 19 de mayo de 2009

Querido Benedetti:

Ayer por la mañana me enteré de que al fin te habías ido.

Me lo dijo Cristina, con la que juego a que somos 4 y que por eso nos pasan cosas especiales de las que otra gente no se da ni cuenta. Pero ayer lo especial eras tú, porque precisamente ella la noche anterior le había pedido a su creo que marido que le buscara unos poemas tuyos, ya que a mí últimamente me tenías revuelta y hablábamos de ti. Y entonces, llega la mañana siguiente y resulta que el periódico dice te mueres, y que otra vez la vida (o la muerte en este caso) parece toda conectada.

Lauritrón se acababa de ir a tu tierra. Es más, creo que hasta en tu última semana habíais compartido la misma calle en Montevideo...Al marcharse ella de Madrid nos despedimos a la uruguaya, regalándonos mutuamente por casualidad, aunque quizá previsiblemente, unos libros tuyos: "La vidad adrede" para ella y "Testigo de uno mismo" para mí.

En fin, de pronto estuviste en todo otra vez. Como siempre, llegabas de nuevo con tus palabras a colocar mis emociones. Con tu sencillez volvías a decir en fácil lo que ni siquiera sabía donde estaba... e incluso lograste remover las emociones de uno mis alumnos más rebuscados en tu poema lleno de "dudas".

Estaba tan a gusto con el reencuentro...y te hice un repaso que comenzaba cuando te descubrí en ese libro peregreino de "despistes y franquezas" que Juan me regaló hace muchos años y que ya ha tenido que pasar bajo muchos ojos, que seguía por el "sexo de los ángeles" que nos encantó en Lovaina, continuba hacia el "corazón coraza" en el que me encerraba con Alba cada vez que una historia de esas no nos fluía o no la dejábamos correr y te bifurcabas finalmente por todos esos caminos abiertos que me dejaste en "Inventario" cuando en el 2006 estuve triste aunque no quería y me lo pusiste más fácil.

Ahora has vuelto y de pronto dicen que te has ido, pero Lau está allí y hace unos cuantos días que ha empezado a escribir sobre tus paredes...Lo siento, pero creo que ya nunca vas a poder salir.